Aviso de cierre del vestíbulo del edificio oeste en Lucile Packard Children’s Hospital Stanford
Durante décadas, la nutrición parenteral total (NPT) era la única opción terapéutica para los niños con función intestinal deficiente, o síndrome del intestino corto. Sin embargo, los efectos secundarios graves y a menudo potencialmente letales de la NPT, como la sepsis, la disfunción hepática y en última instancia la necesidad de un transplante, la convertían en una opción complicada y limitada.
Hoy, los niños ya no necesitan de la nutrición parenteral total después de un transplante exitoso. Los beneficiarios de transplantes a largo plazo comen normalmente ya no requieren de sondas, catéteres de gastostromía o ileostomías.
Asimismo, el Programa de Rehabilitación Intestinal de nuestro hospital promueve la remisión y planificación temprana de la atención con el médico que ha remitido al paciente a fin de mejorar drásticamente el pronóstico de los niños que de otra forma requerirían NPT o transplante. Nuestro grupo sumamente diestro de gastroenterólogos y profesionales de la salud aliados colaboran con los cirujanos a fin de optimizar la función intestinal de los niños, y así evitar el transplante de hígado o intestino.
El programa incluye nutrición creativa y el uso de técnicas quirúrgicas nóveles, como el procedimiento de enteroplastía transversal en serie (STEP, por sus siglas en inglés), que se utiliza para alargar y estrechar el intestino, lo cual podría servir para mejorar la función intestinal y la absorción de nutrientes.
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